¿Por qué sigo con tos después de recuperarme de COVID-19?

Actualizado: feb 6

La tos es un reflejo de nuestros pulmones para eliminar partículas de polvo, moco o flema y otros agentes irritantes que ingresan a nuestro organismo a través de las vías respiratorias.


La tos es también un síntoma frecuente durante la enfermedad por COVID-19. La mayoría de las veces es una tos seca, esporádica o en accesos (episodios repetitivos de tos), en ocasiones asociada a picazón de la garganta que dura unos pocos días y desaparece hacia el final de la enfermedad.


Después de recuperarse de COVID-19, es posible que continúes experimentando tos seca durante algún tiempo. Este síntoma suele ser autolimitado, es decir, se quita solo, a medida que pasa el tiempo.


Hay que tomar en cuenta algunos de los factores que pueden empeorar la tos:


1. Los cambios de temperatura. Al ingresar aire frío y seco por las vías aéreas, puede irritar la garganta produciendo o aumentando los accesos de tos.


2. Respirar por la boca. Al respirar normalmente, el aire se calienta en la nariz. Cuando respiramos por la boca, entra aire frío y a una velocidad mayor impactando directamente en la garganta, lo que activa el reflejo de la tos.


3. El reflujo gastro esofágico. El reflujo puede empeorar los accesos de tos, ya sea que se tengan síntomas estomacales o no.


¿Cómo puedo controlar mi tos?

La mayoría de las veces no es necesario dar tratamiento para la tos que queda después de COVID y, al ser un reflejo, es difícil tener un control sobre la presentación o duración de la tos.


Algunos consejos para mejorar las molestias son:


1. Inhala y exhala suavemente por la nariz hasta que desaparezca la sensación de tos.


2. Practica el patrón de respiración diafragmático.

3. Mantén una temperatura agradable a tu alrededor. Evita el aire acondicionado muy frío y seco. Una temperatura entre 20 y 24 grados centígrados puede ser adecuada. Si el aire acondicionado provoca que el ambiente se sienta muy seco, puedes usar un humidificador en la habitación.


4. Evita los cambios bruscos de temperatura (por ejemplo, al salir del auto a pleno sol y entrar a un comercio con aire acondicionado).


5. Mantente hidratado.


6. Prueba tragando saliva.


7. Chupa caramelos o pastillas, ya que producen saliva y pueden hidratar la garganta disminuyendo la sensación de tos.


8. Toma jarabe para la tos por un periodo corto de tiempo (una semana como máximo). En algunas ocasiones los accesos de tos pueden producir falta de aire, náuseas, vómitos o agitación. En estos casos puede ser necesario usar medicamentos para suprimir la tos y mejorar las molestias.


¿Cuándo debes acudir al médico?


Solicita una evaluación médica en cualquiera de los siguientes escenarios:


1. Si la tos no mejora a pesar de que han pasado 4 semanas de haberte recuperado.


2. Si la tos produce agitación, falta de aire o desmayos.


3. Si la tos se presenta con expectoración de flema que ha aumentado o cambiado en color (amarilla o verde) o tiene mal olor.


4. Si la tos se asocia a fiebre o tienes nuevos síntomas.


5. Si la tos produce expectoración con sangre.


6. Si te es imposible hablar o comer debido a la tos.


7. Si la tos te altera el sueño o las actividades diarias.


8. Si tienes dudas o preocupación sobre tus síntomas.


Si tienes tos después de haberte recuperado de COVID-19, puedes solicitar una consulta virtual o presencial con tu médico para un evaluación oportuna.