¿Tienes síntomas después de COVID-19?

La mayoría de las personas que se han recuperado de COVID-19, suelen mejorar completamente en unas 4 semanas en promedio.


Algunas personas (cerca del 10%), pueden experimentar una enfermedad prolongada, que puede durar varias semanas e incluso meses y, a pesar de haberse recuperado, pueden continuar con síntomas de COVID-19, sin que esto signifique que el virus sigue activo en el organismo.


Las personas que tuvieron síntomas moderados o graves y los adultos mayores con patologías crónicas suelen presentar esta condición más frecuentemente, aunque se ha observado también en personas jóvenes con poca sintomatología durante la fase aguda.


Este síndrome que se ha denominado “post COVID” o “ COVID prolongado”, aún requiere mayor investigación para determinar la causa, pero se ha observado que los síntomas más frecuentes son:

Otros síntomas que pueden aparecer con menos frecuencia son:

  • Pérdida del apetito

  • Dificultad para dormir

  • Dolores musculares

  • Dolor de cabeza

  • Dolores articulares

  • Palpitaciones

  • Lesiones en la piel

  • Ansiedad

  • Pérdida del cabello


¿Qué puedes hacer si presentas alguno de estos síntomas?


Lo primero que debes hacer es consultar con tu médico si a pesar de haber completado los días de enfermedad aún continúas con síntomas o si han aparecido síntomas nuevos. Estos consejos te pueden ayudar a controlar los síntomas del "síndrome post COVID".


1. Mantén una auto vigilancia.

  • Lleva un diario anotando la aparición de nuevos síntomas. Idealmente debes anotar todo lo relacionado con los síntomas que tienes. ¿Cuándo aparecen?, ¿Qué los empeora?,¿Qué los mejora? ¿Cuánto tiempo duran?, así será más fácil asociar los síntomas con un diagnóstico más preciso.

  • Si tienes oxímetro en tu casa, mide tu oxigenación diariamente y anótala. También anota la oxigenación cuando aparece algún síntoma nuevo.

  • Mide tu oxigenación durante el esfuerzo o actividad física. Puedes anotar la oxigenación durante las actividades diarias que realizar. Por ejemplo, al regresar del baño o después de comer.

  • Si tu condición te lo permite, puedes realizar una prueba de ejercicio en tu casa, midiendo la oxigenación antes y después de caminar unos 40 pasos en una superficie plana a paso regular. Vuelve a medirla después de un minuto de descanso y anota los valores. Estos datos ayudarán a evaluar si tienes alguna alteración de la oxigenación durante el ejercicio.

  • La oxigenación puede variar de una persona a otra. En la mayoría de las personas, un nivel de oxigenación mayor de 94% suele ser adecuado. Consulta con tu médico sobre las recomendaciones en caso de presentar oxigenación por debajo de este nivel o si hay descenso de más de 3% de tu oxigenación basal (la más alta que hayas tenido) al hacer algún esfuerzo o actividad física.

  • Si te han recomendado utilizar oxígeno domiciliario, debes llevar un seguimiento médico adecuado para evaluar la evolución y recomendaciones adecuadas.


2. Procura una alimentación balanceada.


3. Realiza descansos programados y mantén una buena higiene del sueño.


4. No fumes.


5. Realiza actividad física.


6. Limita el alcohol y la cafeína.


7. Mantén un control adecuado de las enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, enfermedades pulmonares entre otras).


Sensación de fatiga después de la COVID-19.

Fatiga es la sensación de cansancio extremo que puede estar o no relacionado a un esfuerzo físico.

Es un síntoma frecuente en recuperados de COVID-19 y a pesar de que es un síntoma muy limitante para el que lo padece, la mayoría mejora con el tiempo.


Alteraciones de memoria y concentración

En ocasiones pueden aparecer síntomas como la falta de concentración, olvidar fácilmente las cosas o la sensación de no poder pensar con claridad. Estos síntomas suelen ser pasajeros. En caso de que no mejoren, puede ser necesaria una evaluación por un especialista en neurología.


Consejos para mejorar la concentración y memoria:

  • Planifica las actividades y distribúyelas a lo largo del día.

  • Prioriza las actividades que sean más importantes.

  • Realiza descansos programados.

  • Realiza actividad física.

  • Descansa cada vez que necesites.

  • Solicita ayuda o delega funciones de ser necesario.

  • Realiza ejercicios respiratorios y técnicas respiratorias de ahorro de energía.

  • Tómate el tiempo necesario para realizar las actividades, algunas actividades se pueden posponer y programar para realizarlas más adelante.